RUTA 12: BOLA DEL MUNDO





RUTA 12: BOLA DEL MUNDO
         IBP: 181

Una atractiva ruta y clásicos 5 km finales de la sierra madrileña. Cinco últimos kilómetros que todos los bikers que se precien deben importar a su libro de ruta para contar que cualquier otra subida no es nada comparada a la Bola del Mundo.





Ruta con desniveles









La Bola del Mundo, o Alto de las Guarramillas, es una montaña de la sierra de Guadarrama ubicada en el límite de las provincias españolas de Madrid y Segovia. Tiene una altitud de 2.265 metros, y es la montaña más occidental del cordal montañoso llamado la Cuerda Larga. Muy cerca de la cumbre, en la cara este, está el Ventisquero de la Condesa, una zona con manantiales de agua que constituye el nacimiento del río Manzanares.

La principal característica de este pico son unas antenas,
cuya función es la emisión de la
señal de radio y televisión.


Tres grandes antenas que están cubiertas por un protector rojiblanco en forma de cohete, calefactado, para protegerlas del hielo. Son visibles desde varios kilometros a la redonda y constituyen la mayor peculiaridad de esta montaña, la cual tiene el acceso desde el Puerto de Navacerrada.  



¿Por qué el nombre de Bola del Mundo?


El verdadero nombre es Alto de Guarramillas.

La procedencia del nombre es bastante curiosa

y conocida por pocos. En 1959, cuando en España solo teníamos un canal de televisión en blanco y negro se realizó la instalación de estas antenas repetidoras de la señal de radio y Tv.

Momentos antes de conectar y empezar la emisión, la imagen de un globo terráqueo sobre el que aparecía el perfil de estas antenas que emitían ondas semicirculares aparecía en la pantalla, esto asimiló el icono de las antenas con la bola del mundo.

En las inmediaciones de la cumbre se asientan la estaciones de esquí de Valdesquí y Navacerrada.



Empezamos la ruta en La Dehesas de Cercedilla


Iniciamos esta ruta numero 12 en el paraje conocido como Las Dehesas. Desde Cercedilla una estrecha carretera ascendente sale junto a la estación de ferrocarril para llegar a esta área recreativa sumergida en una de las masas forestales más importantes de la Comunidad de Madrid.

En verano esta localidad triplica su población.

En esta zona hay varios aparcamientos para dejar el coche.




Esta área recreativa es usada por muchas personas y recreo de numerosos madrileños ya que es un bellísimo paisaje.



El puente de los descalzos es el inicio de los restos de la calzada romana que recorre el valle de Fuenfría ascendiendo toda la ladera de la montaña con pendientes del 10%, para descender por el otro lado hasta Segovia.


La vía XXIV que forma parte de este recorrido unía Merida y Zaragoza y es muy usada para practicar senderismo.


Esta calzada estaba en pleno uso hasta finales del siglo XVIII, ha sentido sobre sus losas el rudo paso de ejércitos romanos, godos, árabes y cristianos.¿Cuántos caudillos y reyes abran circulado sobre estas piedras ?¿Qué enorme tráfico comercial se desarrolló a través de esta vía entre ambas Castillas? ¿ Cuantos carros, carretas, bueyes, caballos y caminantes habrá soportado el enlosado?




Nosotros tomaremos el camino de la República que dispone de una pendiente más asequible. Los primeros metros los realizamos por asfalto pero a partir del puente se convierte en pista forestal de tierra bien acondicionada. 


TRANSITAMOS POR LA FAMOSA CARRETERA 
DE LA REPÚBLICA, OBRA QUE QUEDÓ PARALIZADA 
EN 1931 DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA 
POR LOS ECOLOGISTAS.



Esta segunda parte asciende a ritmo constante entre el 5 y el 6%. A medida que vamos ganando altura la vegetación se hace más frondosa y exuberante. 

Una vez llegados al mirador del poeta Vicente Aleixandre nos detenemos para contemplar una de las vistas más hermosas de toda la sierra madrileña. Una vista infinita. Tomamos un descanso, nos hidratamos y comemos algo para continuar los cuatro kilómetros que nos quedan con pendientes más suaves del 4% hasta el alto de Fuenfría a 1800 mts de altura.







A nuestra izquierda el reloj solar de Cela. Curioso al menos...





Nos quedan 4 km de suave pendiente al 4% para alcanzar la primera cima. En total habremos realizado 15 km ascendentes entre una gran masa forestal de pinos silvestres. Se me han hecho sencillos y agradables por la gran cantidad de ciclistas y senderistas que adelantaba y me adelantaban. Pero antes de llegar al punto más alto nos quedan agradables sorpresas, que nos depara este bello paisaje.


Superamos el Mirador de la Reina un lugar privilegiado para los fotógrafos por las excelentes vistas que se admiran desde él.















El Alto de Fuenfría es un lugar muy concurrido, punto de cruce de numerosas rutas. También un lugar para descansar, para nutrirte, contemplar la naturaleza, respirar unos minutos y decidir el camino a escoger.

Este puerto, en realidad un collado, se situa a 1800 mts entre las montañas llamadas Siete Picos y la sierra de la Mujer Muerta.






Recorrido y altimetría hasta el Alto de Fuenfría








Descendemos por el Carril del Gallo.


El trazado no es muy sinuoso aunque con varios giros y curvas cerradas con fuerte pendiente descendente que me obligan a emplearme a fondo con los frenos. Me tengo que parar varias veces para descansar de la tensión de la bajada de sortear piedras y raíces.   Contemplo la tranquilidad y el silencio que la naturaleza me obsequia en esta zona una verdadera maravilla. La senda perfecta, increíble.









Una senda sorprendente, fantástica. 




Enclavados en este bellísimo paraje natural nos encontramos rodeados de pinos silvestres
(Pinus sylvestris). La masa boscosa de esta especie arbórea, una de las más destacadas del territorio madrileño, predomina en todo el valle. Se
trata de un árbol que llega a alcanzar los 40 m de altura, tiene agujas verdes, rígidas y cortas –de 3 a 7 cm de longitud– que están agrupadas de dos en dos y en yemas pequeñas. Su tronco es esbelto y desnudo, rojizo en la parte superior y gris y rugoso en la inferior, y su copa tiene forma cónica cuando el árbol es todavía joven para luego, cuando ya es adulto,


volverse irregular, ancha y aplanada en su parte superior











Llego a la pradera de Navalviento donde unas calvas piedras graníticas hacen de mirador. Sigo descendiendo a la izquierda según el sentido de nuestra marcha hasta atravesar el arroyo del telégrafo que discurre paralelo a la carretera que baja desde Navacerrada. Una barrera metálica cierra nuestro paso al llegar al asfalto.










Nos encontramos al inicio de las
afamadas siete revueltas del Puerto de
Navacerrada por la vertiente segoviana.

Se trata de una ascensión de casi 7 kms de longitud, la carretera va ganando altura penetrando en el monte a través de una sucesión de curvas de herradura que en más de una ocasión nos hacen levantarnos de la bicicleta. Es una subida exigente con rampas constantes al 7% y 8% de desnivel.  En cada una de estas revueltas es donde encontramos la mayor dificultad. La carretera tiene el piso en buen estado, con un pequeño arcén que nos proporciona cobijo del abundante tráfico.



 Superamos las curvas y a lo lejos diviso el parking de Navacerrada y la estación de esquí, pero parece que nunca vayan a llegar. Por fin el cartel de 1800 mts, en el puerto, junto a la señal divisoria del límite Madrid-Segovia, donde antaño estaba el mirador de las Dos Castillas y ahora sólo hay un arcén de asfalto resquebrajado, ruido de coches y polución.



Nos queda el tramo más duro de la ruta. El acceso a la cima se realiza por una pista forestal de hormigón duro que sale del Puerto de Navacerrada (1.880 m) y que asciende por la ladera oeste de esta montaña hasta alcanzar la cima tras 40 minutos aproximadamente de marcha. A medio camino y a 2.170 metros de altitud está Dos Castillas, un lugar donde hay un bar-restaurante y es la cabecera de un telesilla que sale del Puerto de Navacerrada. 




A la Bola solo llegarán los ciclistas

mas preparados de piernas y de mente.

En ese tramo final vamos a tener que vencer un desnivel de 400 m, lo que supone una pendiente media cercana al 12% y eso son palabras mayores cuando llevamos 20 kms sobre nuestra bicicleta.

Me encuentro con una subida durísima, con unas rampas impresionantes y bastante constante, no hay dudas de que es un final de etapa muy exigente.




La primera recta, de unos 500 metros, y pendiente del 19%, ya va indicándonos lo que encontraremos después. Cambiamos al plato pequeño, subimos a los piñones grandes, y nos vamos hacia arriba. Las vistas durante la subida son espectaculares. 

Enseguida iniciaremos una larga recta cuyos repechos se sitúan desde ese punto entre el 12 y el 19% en aumento constante. Este es un tramo de gran dificultad, pedaleamos junto al telesilla, y empezamos a pensar que seria una manera más cómoda de realizar el ascenso y en el lío que nos hemos metido.

Según vamos avanzando vemos abajo, cada vez más lejos, los edificios del Puerto de Navacerrada, y divisamos más allá los valles y montañas que nos rodean.




Nos encontramos por encima de los 2000 m y no se si por la altura o por el esfuerzo el aire que entra en mis pulmones empieza a escasear. Tras un espacio, empezaremos a divisar en lo alto, las antenas de la cima que nos aguarda.

Y empezamos el suplicio, una sucesión de herraduras mortíferas
al 20% en algún punto concreto.




Este es el tramo más duro es el de los zig-zag que hay cuando ya tienes las antenas a la vista. Las piernas ya no responden y solo esperas encontrar un descanso que nunca aparece. Te retuerces y empiezas a realizar eses sobre el cemento para hacer la rampa mas llevadera.




Por fin un tramo prácticamente llano y trazo una última curva en U a la derecha, también llana, que nos sitúa ante una recta escalonada y definitiva que alcanza el 18% en el comienzo y el 17% en sus 100 m finales que hasta me parecen suaves y venceré sin específicos sufrimientos. Ya se que no parece tanto en la foto.





Un nuevo reto conseguido.

                          El Coronel.



Un suave viento sopla en la cumbre que me deja helado, y no me deja disfrutar del momento. Tomo un bocadillo rápido e inicio el descenso hasta el bar junto a la carretera para tomar un café caliente que me vuelva a entonar.




La opción que tomo para el descenso es coger el camino del Calvario y ahora entiendo del nombre. Un autentico calvario de piedras hasta llegar de nuevo a las dehesas de Cercedilla.


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